TODO GREY

viernes, 31 de marzo de 2017

Todo Grey - Su oscuridad - Capítulo 26 - Christian no ha vuelto

Después de la noche tan extenuante, mi sueño ha sido fantásticamente placentero.  Al despertarme, lo primero que busco es el rostro de Ana, que duerme a mi lado,  distendida y hasta me parece que sonrie.  Como siempre, la tengo abrazada, sintiendo su cuerpo junto al mio, su piel en mi piel.  Somos dos cuerpos en uno solo. Me siento feliz.  Pero tengo que irme:  Mi mañana va a estar bastante ocupada. He de volar a Portland, a la Universidad para tratar la nueva subvención para el laboratorio; este año la aumentaré.  Las necesidades de la gente no sólo no han remitido, sino que aumentan.  Yo tengo dinero de sobra y pienso que hay que repartir el bienestar.  Después he de ir al notario y formalizar la compra de la casa, de nuestra futura casa. Ross me acompañará; y por primera vez subirá en el Charlie Tango.  Será la segunda mujer que lo haga, fuera de mi familia.  La primera ha sido Anastasia en nuestra primera y gloriosa cita.  Y por último regresaremos a Seattle. He quedado con Anastasia en reunirme con ellos en un bar a tomar algo. Estarán Kate y Eliot, que por fin han regresado. José y Ethan el hermano de Kate. No es que me haga especialmente feliz esa reunión.  Me gustaría venir directamente a casa y enseñar a Ana el plano y la escritura de la compra de nuestra casa.  Ella no sabe que la voy a comprar.  Creo que está a la espera,  y no se imagina que ya estaba apalabrada cuando ayer, fuimos a visitarla.  Sólo faltaba su aprobación para que fuera nuestra en su totalidad. Se ha despertado. Me acerco a ella.  Deseo que vuelva a dormir, es muy temprano.  La beso, la acaricio y salgo del dormitorio para no desvelarla.


Taylor me lleva hasta la oficina, allí recogeremos  a Ross que portará toda la documentación y las estadísticas realizadas  con las inversiones, y los informes de los ingenieros en los que indican donde serán más productivos los cultivos de la zona para saciar el hambre .  Se han instalado los sistemas de riego, y ahora las cosechas están a resguardo de las sequías.  Al menos una pequeña porción del mundo, no pasará hambre.  Invertiremos más capital; lo he hablado con el Rector y está encantado porque estimula a los estudiantes a esforzarse más, dado que sus estudios redundan en beneficio de aquellos seres que han pasado un hambre atroz, y han sido desnutridos  toda una generación de niños.  Eso no debería pasar, y si yo puedo evitarlo, lo haré.

Cuando llegamos a Grey Enterprises, Ross ya lo tiene todo dispuesto. La noto nerviosa, y es que eso de las alturas no le agrada mucho, a pesar de que viaja constantemente en avión debido a nuestro negocio.  Es una colaboradora excepcional, con la que me entiendo a la perfección. Trabaja conmigo desde el principio, y creo que tuve un acierto pleno cuando entró a formar parte del equipo.  En realidad todos mis empleados son extraordinarios, por ello les compenso holgadamente siempre que es necesario.  Creo que ellos están a gusto trabajando para mi, y eso representa éxito en todo lo que emprendemos.

Al llegar la helipuerto, alquilamos un taxi, que nos lleva directamente a la Universidad. voy en silencio imaginándome a una inquieta y tímida señorita Steele recorriendo sus pasillos. Y de ello no hace tanto, pero las cosas han sucedido tan veloces, que parece haya pasado una eternidad.

La Universidad nos lleva un par de horas; todo está correcto y la Junta lo aprueba sin problemas.  Todo está detallado, ampliado el capital, lo que les ha llenado de satisfacción, hasta el punto de aplaudirme cuando lo anuncio.  No me gustan esas expresiones, porque creo que es justo repartir lo que a mi me sobra y a otras gentes les falta en cantidad.  Volvemos al centro de la ciudad; aún nos falta más de media hora para la cita con el Notario.  Llevo a Ross a una cafetería, y allí, sentados ante un café charlamos como dos buenos amigos.  Ella me habla de su vida con su compañera, que es totalmente feliz. Y yo le comento que posiblemente me comprometa con Anastasia.  Es una mujer muy inteligente y hace sus cábalas, pero dada la confianza que tenemos, me pregunta abiertamente



- ¿ Vas a casarte Christian ?-. Yo no esperaba que fuera tan evidente, y al mismo tiempo pienso que no voy a ocultarlo.  No tengo el porqué, y respondo afirmativamente, rogándole que no divulgue la noticia.  Primero he de pedírselo a ella, que aunque ya lo he hecho, aún no me ha contestado en ningún sentido.

Todas las gestiones han sido realizadas correctamente. La llevo hasta Le Picotin, puesto que es la hora de almorzar. Nuevamente a mi memoria llega la noche de nuestra reconciliación y el encuentro en el callejón. Sonrio y a Ross le llama la atención, y me pregunta lo que me ocurre.

- Nada. Se trata de una anécdota que me ocurrió la última vez que estuve. Una tonteria, nada de importancia.

 Y proseguimos la charla que manteníamos mientras terminamos de comer..  Finalizado el almuerzo,   de nuevo estamos en marcha.  Acudo al notario mientras Ross da una vuelta por los comercios de la ciudad; y quedamos en un determinado sitio, para cuando finalice las gestiones, regresar de nuevo a Seattle en el Charlie Tango.  Después de hacerlo Ross me pide que dé una vuelta por el monte Saint Helens, nunca le ha visto desde el aire.  Todo había salido bien, estábamos contentos, y el desviarnos de la ruta sólo iba a llevarnos cinco minutos.  Deseo complacerla y giro el mando que hace dar la vuelta al Charlie Tango.

Pero cuando ya estamos rumbo a ello, noto que algo no está correcto ¿ Qué ocurre ?   Tengo el Charlie desde hace tiempo; las revisiones indican que el aparato está perfecto ¿ Entonces? Pero, si mis dudas se confirman: algo está fallando.  Procuro que Ross no se de cuenta de que algo me preocupa.   Busco incansable un lugar despejado para aterrizar y averiguar lo que ocurre, pero los mandos no me responden y presiento que vamos a estrellarnos en una zona boscosa, totalmente cubierta de árboles, y no hay a la vista ningún claro donde podamos hacerlo.



A estas alturas ya se ha dado cuenta, de que algo no marcha bien y me mira, sin hacer peguntas, con cara de preocupación.  Es entonces cuando uno de los motores empieza a lanzar llamaradas y a continuación el siguiente, y el tercero. ¡ Anastasia !  Su imagen acude a mi memoria ante la terrible situación que se nos presenta.  Toda nuestra felicidad se verá truncada por este accidente , que no debería producirse.  Compruebo que el cinturón de mi compañera está bien ajustado y ante el inminente choque, la digo que se agarre a lo que pueda, porque el impacto va a ser fuerte. Y en un espacio de sólo matorrales, decido que ahora o nunca.  El helicóptero va en picado hacia el suelo, y como puedo me dirijo hacia el pequeño claro y tras chocar con algunas ramas de los árboles cercanos, y segar la vegetación, consigo que se detenga, aún no se cómo.  Pero el aparato está totalmente en llamas. Mis recuerdos vuelan hacia la imagen de esta mañana; Anastasia durmiendo tranquila y ajena a lo que está ocurriendo.  .

Saco a Ross como puedo, la pongo a salvo y regreso a coger los extintores.  Deseo apagar como sea ese incendio con el peligro que tiene para la zona que nos rodea.  Ella me grita que no me acerque al aparato que puede explotar de un momento a otro.  pero he de hacerlo y como en una plegaria pronuncio el nombre de Ana y con el pensamiento la digo te quiero.  Exponiendo mi vida, consigo apagar el fuego, no sé cómo, pero el interior, la radio, y los mandos, han quedado inutilizados.  Tanto Ross, como yo, buscamos un apoyo lejos del Charlie y encontramos una gran piedra, en la que nos sentamos para tomar fuerzas y reponernos del tremendo susto que hemos tenido.




 Busco  mi teléfono: no hay cobertura, ni en el de Ross tampoco.  Miro alrededor para orientarme dónde estamos y tratar de llegar a alguna parte en la que nos puedan dar ayuda.  No hay nada ni nadie, por lo que habremos de caminar.  La GPS nos orientará, y nos lleva hasta una carretera comarcal por la que no circula nadie.

No podemos permanecer inactivos y decidimos ponernos en marcha.  Llevamos  tiempo caminando, mucho.  Ross decide quitarse los zapatos y hacerlo descalza, además se le ha roto un tacón.  Pero es difícil caminar por la gravilla, que se le clava en la planta del pie.  Con una piedra, rompo el tacón del otro zapato, y por lo menos, aunque con dificultad, será más fácil.  Pronto se agota la batería de ambos teléfonos, y el atardecer se acerca.  Sigue sin transitar nadie por aquella zona perdida del bosque. No hago más que dar vueltas a la cabeza cómo vamos a pasar la noche si nos pilla allí.   ¿ Cuánto tiempo ha pasado? No tengo idea, pero de repente me viene a la cabeza la cita en el bar con los amigos de Ana.   Y José durmiendo en casa a solas con ella.  Por si todo lo ocurrido fuese poco, ahora ésto.  Los nervios se apoderan de mi ¿ Cómo he podido olvidarlo ?  Mi prisa por llegar pronto hace que apriete el paso, y que Ross me frene porque no puede ir más aprisa por el cansancio y los zapatos.


Han transcurrido varias horas, pero estoy ansioso por llegar a algún lado ¿ Es que no vive nadie por esta zona del pais?  Milagrosamente, unos faros nos hacen señales ¡ Gracias a Dios, un ser sobre la tierra !. Es un camionero que va de regreso a su casa en no sé qué lugar. Frena el vehículo y nos pregunta qué nos ocurre. Le pido por favor que nos lleve a algún sitio en donde puedan facilitarnos un vehículo, contactar con la familia y dar por terminada esta aventura inesperada.

Hemos tenido suerte, se trata de un buen hombre que no sólo nos acerca al pueblo más próximo, sino que comparte su cena con nosotros. Al llegar a destino rebuscamos en nuestros bolsillos y conseguimos reunir entre Ross y yo, unos quinientos dólares más o menos.  Hemos de obsequiar a este buen hombre el favor que acaba de hacernos.  El se niega, pero al final le digo que compre alguna chuchería a sus hijos, y al fin acepta. Seguimos.   Con suerte: puedo sacar dinero del único banco que existe en ese lugar, y así , consigo  pagar un vehículo al mecánico  de la gasolinera.  Es un trasto viejo próximo al desgüace, pero nos asegura que nos llevará hasta alguna zona más civilizada y de allí seguir nuestro viaje.  Aún pasará mucho tiempo hasta llegar a casa, pero al menos, no pasaremos la noche a la intemperie.  Vuelvo , una y otra vez, a pensar en Anastasia, en José y en la noche de ayer tan diferente a ésta.

- Ana, Ana.  Creí que te había perdido. A ti me aferro con todas mis fuerzas, eres mi tabla de salvación. Te quiero, nena.

Ross se pone en contacto con su casa y llama a Andrea para informarle de lo ocurrido.  Estoy deseando llegar a Seattle.  tenemos muchos kilómetros por delante y la meto prisa para que se deje de conversaciones para llegar cuanto antes.  Cuándo ya estamos en marcha me pregunta extrañada

- ¿ No has avisado a tu familia ?  Estarán preocupados -.  En ese momento me doy cuenta de que tiene razón. Estoy ansioso por llegar pronto y no he tenido en cuenta la preocupación que ellos puedan sentir.  Sólo pienso en llegar cuanto antes. Anastasia no debe estar sola.



Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet
DERECHOS DE AUTOR RESERVADOS

jueves, 30 de marzo de 2017

Todo Grey - Su oscuridad - Capítulo 25 - ¡ Qué tendrán los ascensores !

¿ Esto que siento es ser feliz ? Creo que si, Seguramente.  Rotundamene aseguro que soy feliz. Anastasia ha aceptado la compra de nuestro futuro hogar, y ella ha conseguido realizar el primero de sus sueños, ser editora.  En lo único que he intervenido en ese acontecimiento, fue en despedir a ese canalla que quiso abusar de ella. Teniendo la fuerza y el poder en mi mano, no podía consentirlo; nadie pone las manos encima de lo que es mio. Mi chica está a salvo; la protegeré siempre, aunque ella no lo quiera.  Lo haré sutilmente para no molestarla y abrumarla, pero lo haré siempre,  si lo creo necesario.



Deseo agasajarla y voy a llevarla a un restaurante de los mejores de Seattle.  Es exclusivo. Sólo pueden acceder a él, los socios, y yo soy uno de los más relevantes.  Siempre tengo mi mesa reservada. La verdad es que hasta la fecha, he hecho poco uso de ella; alguna vez que otra he venido con Elena, pero con ninguna otra. Me cuidaré mucho de comentarlo con  Ana, pues estoy seguro que, de saberlo, querría marcharse.  Es algo absurdo, con Elena siempre ha sido en plan de amigos y socios, nada más.  Por todos los diablos  ¿cómo meter en esa cabecita tozuda, que ella no representa nada para mi? Y comparándolo con los sentimientos que albergo por Anastasia, creo que nunca tuve otra conexión parecida.  Sólo amistad.  Ella me propuso dar un paso más adelante al divorciarse de Linc, pero yo  no deseaba más, por tanto mi negativa fue rotunda.  Ojalá algún día Ana, se de cuenta de todo esto.

Estamos sentados en la barra del bar tomándonos una copa de vino.  La contemplo, y veo que una nueva luz se asoma a su bonita cara.  Esa luz que está reflejada en las fotos de José y que yo quería conseguir.  Bien pues ya lo he conseguido, y ha sido¡ tan fácil !. . Con sólo mirarla, noto mi excitación.   Me tiene subyugado, es increíble. Permanentemente la deseo, en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, pero ahora no se puede. Quizá cuando estemos cenando se me ocurra alguna picardía.  Quiero que esta noche siga siendo especial hasta el final.  De repente se me ocurre algo. ¡ Si ! Ni por lo más remoto se lo espera. ¡ Ay pequeña!, aún no sabes  lo que soy capaz de hacerte.

- Ve al baño y quítate tu ropita interior - la digo y casi consigo que se atragante con un sorbo de vino-. Anda, ve. Hazme caso


Regresa a su asiento, sonriente, porque piensa que vamos a rememorar la cena de la lectura del contrato.  ¡Qué ingenua es, Dios mio !. Todavía no se ha dado cuenta, que, para ella los juegos son especiales y diferentes siempre. Y éste será de lo más excitante; ya tendrá ocasión de comprobarlo dentro de un par de horas aproximadamente.

- Nuestra mesa, está preparada. Coge tu copa y vayamos a sentarnos



La noto algo sofocada. Quizás expectante a lo que desea y espera recibir. Pero esta vez se equivoca. No sabe lo perturbador  que puedo ser a veces.  He vuelto a pedir ostras y pescado ¿ por qué ?, pues la verdad es que no lo se. Dicen que las ostras son afrodisiacas, pero yo no necesito estimulantes junto a ella, no señor.Y comienzo mi juego favorito; la seducción. Deposito una de mis  manos sobre mi muslo, la paseo por mi pierna junto a la de ella, que instintivamente las  separa  hasta rozarse con la mia.  Su roce me hace vibrar. Calma Grey, aún no es la hora.  Y sigo con el juego varias veces más; ella se impacienta, porque tarda en llegar lo que desea.  Yo  miro y sonrío, y ella se enfurruña.  Mi niña caprichosa y anhelante. Has de esperar, querida, has de esperar.


Veo en su cara algo de frustración, al terminar nuestra cena. Yo sin embargo estoy a cien.  Mi propio juego me ha llevado al grado máximo de excitación, pero se controlarla hasta que llegue el momento adecuado, que no tardará.  Con mohines y palabras me reprocha el haberle hecho esas insinuaciones y que al final no hubiese ocurrido nada. " Ten paciencia, todo llegará ", es lo que la digo, pero creo que no está convencida de ello. Piensa que será en la cama, en nuestra cama, cuando tendrá la compensación, y resignada me sigue mientras me murmura bajito unas palabras que sólo ella y yo oímos

- ¿ Para ésto me has hecho quitar las bragas?


Yo me río ante su salida.  Realmente esperaba más y se ha ¿ enfadado ?, yo diría que no, pero si desilusionado.  Después de firmar la factura, que pasarán a mi cuenta, la tomo de la mano y nos dirigimos al ascensor. " Nos vamos a casa" la he dicho, y ella ha esbozado una ligera sonrisa, como diciendo ¡ ya era hora !.

Estamos en uno de los edificios más altos de Seattle, en el piso setenta.  Las vistas son impresionantes, y aunque se lo he hecho notar, ella estaba pendiente de "otra cosa", y las ha admirado, pero sin demasiado entusiasmo.  La tengo nerviosa y muy excitada. Lo he conseguido, así la quería tener. Veremos qué pasa ahora.





Me mira extrañada porque no puedo evitar una sonrisa algo pícara, y piensa que me estoy riendo de ella, algo que ante su expectación fallida, no le hace gracia.  El ascensor se detiene y entramos junto a dos parejas  de socios, conocidas, con las que he coincidido en alguna ocasión viniendo yo solo; algo que noto  ha extrañado verme con una chica  de una belleza espectacular.

 La tomo del brazo y la conduzco hasta el fondo del ascensor.  Lo tengo todo calculado. Me agacho y finjo que me ato un zapato. Uno de los socios amigos, gira su cabeza y ve lo que estoy haciendo, y vuelve a su posición nuevamente.  Coloco a  Anastasia delante, pegada a mi, que también se extraña puesto que los cordones están bien atados y en su sitio. Y comienza el juego.







 Doy un último vistazo y comienzo a recorrer su tobillo. Subo por la pantorrilla , y cuando llego a la rodilla, ella pega un respingo.  No se esperaba esa invasión, y además en el ascensor. Observo que mira inquieta a la pareja que está delante de nosotros que charla animadamente.  Hemos llegado al piso sesenta y nueve.  Entran más socios que se van acomodando delante de nosotros, sin prestar atención a nadie.  parece ser que son  hombres de negocios, en cena de trabajo.  mejor, cuanta más gente entre, más libertad de movimientos para nosotros.



Acaricio suavemente su rodilla. La muevo en círculos, y ella entre abre ligeramente los labios.  ¡ Bien !, Y sigo mi ascenso lento y sensual. El siguiente movimiento está en el arranque del muslo; lo recorro suavemente, sin apenas rozarlo dando vueltas a su alrededor.  Por la parte de delante y por detrás llegando hasta sus nalgas que pellizco ligeramente.  Llegado a este punto, bajo nuevamente la mano hasta la rodilla; Ana exhala un ligero suspiro y entorna los ojos. Una nueva parada y más personas entrando.  Se está  poniendo interesante.

En cuanto se pone en marcha de nuevo, vuelvo a mis caricias en el muslo, pero esta vez subo un poco más y rozo su sexo.  Tiro  suavemente de su vello púbico y rozo su parte más sensible imperceptiblemente.  La tengo totalmente a mi merced. La susurro al oído que no diga nada, que se muerda los labios si es necesario, pero que no diga ni pío.

 Ella tiembla un poco a mi contacto con su clítoris, pero me hace caso. No puede evitar echar su cabeza hacia atrás y posarla sobre mi hombro. La beso suavemente y sonrío.  Paso a paso vamos descendiendo en el ascensor, pero yo sigo ascendiendo por su cuerpo.  Esta vez llego hasta su vientre que acaricio suavemente y voy bajando con lentitud hasta llegar de nuevo a su vagina.  Allí la penetro con mis dedos, y siento sus temblores y su excitación, pero ella también percibe la mía.  Es imposible tener este juego y ser inmune.

 Y llegamos al último piso. El ascensor está ocupado por bastantes personas.  ¡ Menos mal !, de lo contrario hubiera sido difícil jugar a lo nuestro. Lentamente, retiro mi mano de su cuerpo, la miro, la sonrío, y deposito un suave beso en su mejilla.  Uno de los socios me ve hacerlo y sonríe,  sin duda extrañado al ser la primera vez que voy con una mujer y además la beso.  No quiero hacer exhibiciones en público de mi amor por ella.  No al menos que se vean; lo ocurrido ahora, ha sido milagrosamente secreto entre ella y yo, como debe ser.  Sólo la beso en los labios cuando estamos solos. Es algo muy íntimo que solo reservo para nosotros. Pero la mejilla es diferente, es algo tierno.



Está medio desmayada, pero hemos de salir.  La sujeto del brazo, porque siento que está totalmente exhausta.  Ha sido intenso, muy intenso, y hasta yo observo la tirantez de mis pantalones, tratando de sujetar mis interioridades a punto de estallar.  Ella me pregunta el  por qué de todo ésto. Yo sonrío y le digo que deseo tomarla en cualquier lugar, , a cualquier hora...,  en cualquier momento.  Quizás otra vez que volvamos te sorprenderé en otro lugar muy excitante.  Y en ese momento me sorprende con una salida que me hace reír a carcajadas
- Vayamos a él. No tienes ni idea lo que me has hecho
- Si querida, si que la tengo
- Pues llévame de inmediato a casa y tómame de una forma más normal. Tienes una perversión sexual que me vuelve loca en todos los sentidos.  Decididamente, esta ha sido una experiencia que debe encabezar una lista de las más excitantes escenas que hemos vivido. Date prisa y llévame a la cama de inmediato. Rompemos a reír excitados, contentos y amándonos.


Estamos en casa y nos encontramos esperando el ascensor que nos lleve al apartamento. Otro ascensor. Y el deseo ardiente e imperioso corre de nuevo por nuestras venas.  Esa sangre caliente que no ha encontrado  la  liberación que reclama desde hace rato. Entramos en él, y sin poder contenerme, la empujo contra la pared, apretando mi cuerpo contra el de ella.  Deseo que me sienta y ella lo hace y me responde. Nuestras bocas se buscan, nuestras manos encuentran nuestros cuerpos, La cojo del pelo y sujeto su cabeza  y mi lengua se hace dueña de la suya, de su boca de su cuello. Y ella responde, responde siempre, pero un timbre nos anuncia que ya hemos llegado.  Sin apenas sostenernos de pie, la conduzco hasta la mesa de entrada al vestíbulo, la tumbo y le subo el vestido hasta la cintura.  Deseo poseerla aquí y ahora.  La deseo en todas las superficies disponibles, y el vestíbulo va a ser la primera.   La toco, separo sus piernas y me acomodo entre ellas. He de ponerme el preservativo, es algo primordial si no quiero que hayan consecuencias. Y la penetro y ella me recibe, nuestros cuerpos se sacian ante la excitación recibida. Quiero que abra los ojos, que ha cerrado de puro éxtasis, pero quiero verlos.  Deseo ver cómo se refleja su placer en ellos. Me obedece a duras penas.  Tiene los labios abiertos y gime, gime como nunca lo había hecho, y yo también pronuncio su nombre con excitación inmensa, con éxtasis y ambos nos rendimos al orgasmo más devastador que hayamos sentido desde que estamos juntos.


. Ha sido extenuante y necesitamos descansar. La llevo en brazos hasta el dormitorio y le ayudo a desnudarse.  Sus brazos están lánguidos al igual que sus piernas. Pertenezco a esta mujer, soy suyo y de nadie más, y se lo hago saber.  Ella tiene los ojos entornados y sonríe; está medio dormida pero antes de rendirse al sueño, me acaricia la cara, me besa y, sonriendo me dice.

- La casa me ha encantado.  Gracias-.  Beso su frente y la dejo dormir


Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet
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miércoles, 29 de marzo de 2017

Todo Grey - Su oscuridad - Capítulo 24 - Hogar para una familia

Sin duda la impaciencia por averiguar qué es lo que el psiquiatra le ha contado, me juega una mala pasada.  Continúo nervioso, y entablo una pequeña discusión con Ana, porque deseo que sea más concisa, y que me explique de una vez qué es de lo que han hablado, y qué es lo que él le ha contado.La apremio para que vaya al grano, y ella se siente presionada porque cree que sólo quiero escuchar lo que yo quiero oir. Se calla y después, más templado la digo que prosiga.  Me cuenta la charla, y hay cosas que no comprendo, pero no profundizo más por evitar discusiones.  Conduce muy rápido y se distrae.  No estoy acostumbrado a  viajar en un coche que no sea conducido por Taylor o por mi; ella cree que pienso que no tiene la suficiente experiencia como chófer y se enfada. Aparca  y me da las llaves para que lo haga yo. Sin duda, ambos estamos alterados; rechazo su oferta, y ella me dice que entonces  me calle.

Quiero que volvamos al coche y arranquemos de una vez.  Me afea mi forma de decirle las cosas; no quiere que la grite, y además ¡ que me calle !.  ¡ Esta chica es imposible !.  Suena su móvil y al atender la llamada, me mira de reojo y se distancia unos pasos.  La conversación es corta.  Se trata de José que quiere ultimar la entrega de las fotografías y si puede quedarse en mi casa . Pongo mala cara; Anastasia me mira, y  mueve la cabeza a modo de reproche, pero le notifica que podrá quedarse .  Tendré al fotógrafo como huésped.  Tras guardar en el bolso el teléfono, se acerca a mi, y ante su proximidad le acaricio el rostro y ella me besa y se abraza a mi.  No quiero regañar con ella, nunca.  Permanecemos abrazados durante unos instantes, con el riesgo de que venga un policía y nos ponga una multa por haber aparcado pisando la parada de un autobús.


Por fin retomamos el camino, y conduce Anastasia, ante mis protestas porque no sabe a dónde vamos.  Ella con ironía me dice que desde que nos conocemos, siempre la he orientado y,  bastante bien..., "perfectamente ", asegura.  La Ana  lenguaraz, ha vuelto y ha sido para quedarse.  Ignora lo que la tengo preparado; es una sorpresa que me llena de ilusión y a la vez de incertidumbre ante su reacción.  Nunca sé por dónde va a salir; lo mismo acepta encantada,  que se niega a ello rotundamente.  Se extraña que entremos en una urbanización de lujo, con unas casas maravillosas, en cuyos jardines, los niños juegan y ríen felizmente.  Yo la miro de soslayo, observando sus reacciones.  Ella está sonriendo.  ¡Buena señal !  Después de un largo trecho, la digo que pare frente a una verja blanca que sirve de protección a una fabulosa casa de estilo Mediterráneo.  No tiene idea de lo que hacemos allí.  Me pregunta si es que vamos a visitar  a alguien, y  respondo afirmativamente. Y no la engaño: vamos a ver a una agente inmobiliaria que nos muestre la casa, porque si a ella le gusta, querría que fuera nuestro futuro hogar.  Yo ya la he visitado, y me gustó muchísimo, es preciosa, pero es Ana quién  debe dar su visto bueno.

La recorremos estancia por estancia,con la agente detrás nuestro.   En la planta baja están la cocina, el comedor, otro más funcional, la biblioteca, un salón más intimo para ver la televisión, y otro para las visitas. Un salón para juegos, igual al de Escala, y en el sótano un gimnasio con sauna y piscina climatizada.  Anastasia no dice ni palabra.  La tomo de la mano y subimos a la planta de arriba por unas suntuosas escaleras.   Allí visitamos Los dormitorios.  Estoy nervioso e impaciente por mostrarle el principal, el que será para nosotros.  Ana se queda fija mirando las vistas maravillosas del Sound; es un atardecer precioso, reflejándose los últimos rayos del sol en el agua.  Ella se suelta de mi mano y camina unos pasos hasta el ventanal. Apoya una mano en el cristal y se vuelve hacia mi. Ignoro si intuye mis intenciones, pero creo que no. Se gira mirándome muy seria y sin entender lo que ocurre

- ¿ A qué hemos venido Christian ? ¿ A ver la puesta de sol ? Lo entiendo porque es un espectáculo maravilloso.  Pero...  no entiendo nada. ¿ Qué hace esa mujer ahí ? ¿ Nos está vigilando ?







Yo tengo un nudo en la garganta, Estoy emocionado, y no suelo hacerlo normalmente, pero se trata de formar un hogar, de nuestra propia familia: ella y yo, y tengo miedo del rechazo. Por fin me decido a explicarle toda la situación

- ¿ Te gustan las vistas ?
- Y a quién no.  Es una maravilla. Si, me encantan
- ¿ Te gustaría verlas a diario para el resto de tu vida.? ¿ Te gustaría despertar por la mañana y contemplar una maravillosa salida del astro, y contemplar los barcos que salen del puerto, y por la noche recorrer las luces del litoral? Dime ¿ te gustaría ?
- ¿ Qué es lo que me estás diciendo exactamente ?
-Si te gusta... la compraré y aquí fundaremos nuestro hogar y formaremos nuestra familia.  Mira en el dormitorio de al lado estará el cuarto del niño
- ¿ Del niño ? - me pregunta extrañada.  No sé si es que le ha extrañado que lo mencione o que esté pensando en no tener familia, o instalar un cuarto de juegos, o qué.  Hay veces que se me escapa

Por fin sonriíe, con esa risa luminosa que enciende mis venas y que refleja una luz extraordinaria en sus pupilas.

- ¿ Viviríamos aquí ? - me pegunta incrédula
- Por supuesto. La reformaremos, o mejor la echaremos abajo y la construiremos a nuestro gusto, y en ella vivirán nuestros hijos ¿ Qué te parece ?

No dice nada, sólo me abraza y nos besamos efusivamente, sin importarnos que tengamos testigo observándonos. La miro y ella me responde:

- Quiero verla más detalladamente, y si,   me parece bien, muy bien, diría yo.   Pero sólo refórmarla.  Es preciosa así.  No la quites el carácter fantástico que tiene, Sólo refórmarla.

La tomo de la cintura y la llevo en volandas dando vueltas, hasta donde la agente nos mira sonriente. Volvemos a recorrerla y ella pregunta y  es respondida, y yo la observo feliz y contenta, y todas mis indecisiones desaparecen.  Corretea como una niña por el prado que tiene y comenta que es un sitio ideal para hacer un picnic, y tomar el sol, y que los niños jueguen, y celebrar las Navidades viendo el esplendor de la Naturaleza en aquella parte de la tierra.  Está entusiasmada, pero hay algo que de repente me frena, pero que he sido yo quién lo dijo primero ¿ niños ? ¿ más de uno ?...  Me rasco la nuca y al final sonrío y me digo. Si está bien, pero con alguna pausa, de uno en uno. Si, estaría bien.


Está exultante.  Le brillan los ojos como hacía tiempo  no los veía.  Se cuelga de mi brazo y reclina la cabeza sobre mi hombro mientras nos acercamos al coche para regresar a la ciudad.  Pero hoy ha sido un día fabuloso y hemos de celebrarlo.  Anastasia es editora y está entusiasmada.  Hemos puesto los cimientos a nuestra futura familia y somos felices y nos queremos. Decididamente hay que celebrarlo


Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet
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martes, 28 de marzo de 2017

Todo Grey - Su oscuridad - Capítulo 23 - La consulta

 Está entusiasmada porque hoy va a conducir por primera vez su coche, ese comprado para ella. Me hace una referencia al Audi de las sumisas. Aunque en un principio yo finjo que me hace gracia, no ha sido del todo cierto. Me duele el modo en que lo dice, con ironía, y hasta con ¿celos? aunque tiene toda la razón. Todas tenían el mismo coche, y con la intención de someterla es que se lo compre, aunque se lo hiciera como regalo de graduación.  Que en parte también fue por eso, ya que me importaba su seguridad más que nada, y en el coche que tenía no iba segura.  Cuando guardamos silencio, porque no quiero que pierda concentración ante el volante, noto que su rostro se torna preocupado.  Me ha dicho esta mañana que no imaginaba lo que pudiera ocurrir en la editorial. Está muy segura ; puede contar con ello. Será difícil evitar los comentarios por la salida tan desairada de Hyde.  Quizás alguien que presenciara algo, se irá de a lengua, pero eso, francamente no me importa en absoluto.  Está fuera y es lo que cuenta.



Esta tarde tenemos cita con Flynn. Ana se ha empeñado en hablar con él, y me da miedo. Aunque ella conoce la verdad de mi vida por mi mismo, siento temor a lo que el psiquiatra le diga, y entonces decida que no quiere saber nada de mi.  Estoy nervioso, y no puedo evitarlo. Me ha dicho que confeccionará una lista con las preguntas que quiere hacerle ¿ por qué demonios no me lo pregunta a mi?   ¿Qué más quiere saber ?
 Sé que ,la tarde va a ser muy larga, pero estoy deseando que llegue y pase.  No estaré tranquilo hasta que eso ocurra. ¿ Y si decidiera dejarme ? No, no. Es algo que no quiero ni plantearme.  No puede dejarme ahora que me ha mostrado el camino.  Mi desorientación sería absoluta .  Si así ocurriera ¿ qué camino tomaría ? ¿ El de ahora que me ha mostrado que existe otro mundo y otra forma de vivir ? ¿ O volvería a mi antigua forma de vida? Basta, basta ya, por favor, y esperemos a la tarde.¿ Por qué quiere consultarle, de qué tiene dudas? O quizá lo que le ocurre es   que  : tiene miedo,¿ pero  de qué ?  Está empeñada en decir que no cree sea suficiente para mi ¿ Por qué piensa de ese modo  No solo es suficiente, sino que a veces me sobrepasa.  Somos, cuando estamos juntos, como dos sedientos llegando a un oasis de agua fresca y cristalina.  Ella es mi oasis, ¿ cómo he de hacérselo comprender ? ¿ Cómo hacerla saber que mi vida sin ella estaba vacía, aburrida y vana? ¡ Oh Anastasia, tu la has llenado de luz y de esperanza.  De esperanza en un futuro contigo, sólo contigo.

Paseo por mi despacho de la oficina, y me detengo ante el sillón que un día no lejano, ocupara Anastasia en nuestra primera entrevista. ¿ Quién iba a decir que aquello cambiaría nuestras vidas ?  Sonrío y acaricio el respaldo en donde ella apoyó su espalda.  Y me sonrisa se expande al recordar lo horriblemente vestida que se presentó ante mi.  Pero no vi ni su ropa barata y fea, ni su coleta despeinada, ni su torpeza  en las preguntas y con la grabadora; nada de eso existía, sólo su ingenuidad y sus hermosos ojos que me miraban tímidamente ocultando, a veces su rostro para que no viera que se había ruborizado.  Y ahora mírala, atrevida, sensual, ardiente, gozando de mi y yo de ella con unas técnicas recientemente adquiridas, pero que han sido aprendidas de mi, de mi mano, y así quiero que continúe.  No puedo, no quiero imaginar, que otra persona ocupara mi lugar.  No podría resistirlo. Me ha hechizado, ambos estamos hechizados por algún conjuro. ¿ Serán todas las parejas igual ? No creo, lo nuestro ha sido tan extraño y especial, que es difícil que se repita en otros.  Sólo sé que daría mi vida por ella, y que no querría vivir, si ella no está a mi lado..


Interrumpo mis pensamientos, cuando siento una llamada a la Blackberry, es una comunicación de Ana.  Siento un sobresalto en un principio ¿ estará bien? .  Pero el timbre de su voz, me hace ver que está contenta y feliz.  Habla atropelladamente, y he de frenarla porque está tan nerviosa, que no entiendo lo que me dice.

- Ana, Ana, tranquila. Habla despacio que no me estoy enterando ¿ Estás bien, te ocurre algo ?
- Christian, estás hablando con la editora de SIP.  Así como lo oyes. Es provisional hasta que encuentren a otro, pero soy feliz Christian. Mi sueño se está cumpliendo
- Creí que tu sueño era yo- la digo jocoso
- ¿ Cómo puedes dudarlo ?  Tu eres lo más importante, mi sueño adorado. Christian ni siquiera te atrevas a dudarlo

Se tranquiliza al comprobar que la he gastado una broma, pero en verdad me satisface saber que soy el principio y fin de su adorada vida.  Me cuenta todos los detalles, y reímos juntos. De nuevo nerviosa y atropellada me dice que ha de irse, porque tiene una reunión con todos los cabezas pensantes de la editorial.

- Te quiero Ana
- Te quiero Christian.

Y sonrio bobalicón cuando cortamos la comunicación. Aunque ya no tengamos edad para ello, somos como dos adolescentes en su primera cita. Sólo que a nosotros nos acaba de llegar la adolescencia, y según me dice Ana, yo aún ni siquiera he llegado.  A veces pienso cómo hubiera sido mi vida si no hubieran ocurrido los hechos que me marcaron.  Posiblemente no hubiera conocido nunca a Anastasia... Y eso me hace congratularme de todo lo vivido, porque aunque haya  sido un camino tortuoso, al final de ese túnel estaba ella para iluminarlo.

- He de mandarle flores ¡ Flores !

Sonrio porque es lo que ella deseaba y lo que yo la dije que no sucedería. ¡ Cómo cambia todo una simple palabra ! Aquí estoy. Deseo casarme con ella y voy a regalarle ¡ flores !.  Mi corazón hace tiempo que se lo llevó.  Llamo a la floristería y encargo a la dependienta que siempre me atiende amablemente, la mejor y más bonita cesta de rosas blancas y de color rosa pastel. Con un mensajero envio mi tarjeta personal.  Quiero que esté  escrita por mi puño y letra, privada, totalmente nuestra.  No necesito pensar mucho la frase, porque es lo que siento.   Y comienzo a escribir:


Felicidades, señorita Steele. ¡ Y lo has hecho todo tú sola ! Sin ayuda de tu muy amigo, compañero y megalómano presidente.  Te quiero.  Christian.

Ella me ha respondido dándome las gracias una vez finalizada la reunión, y me ha explicado todo lo que han hablado y aprobado los manuscritos que ella revisó. Están contentos con su trabajo.  ¡Bien por mi chica !  La noto feliz y yo lo estoy con ella. Al cortar , vuelven las dudas a mi cabeza a medida que se acerca el momento de la consulta.  Nunca me he sentido nervioso ante nada, ni siquiera cuando estoy tratando algún gran negocio, pero Anastasia hace que pierda el control de todo, me descoloca, pero yo soy feliz con que  así ocurra.  Decido que ya es hora de regresar a casa y esperar allí a que llegue Ana..  Tenemos tiempo suficiente hasta la hora de la cita.  De esa cita, que nunca pensé compartirla con una mujer.  Pero Ana no es una mujer cualquiera , es sencillamente mi Ana.

Por fin, ha llegado la hora, vamos camino de la consulta. Me siento incómodo, nervioso, alterado y aunque sin quererlo, a veces contesto de una forma brusca a Anastasia.  No es que yo lo desee, pero los nervios me hacen reaccionar bruscamente ante cualquier insinuación que me haga. Aparco el coche cerca de la entrada al edificio donde Flynn tiene su gabinete.  Antes de salir, Ana me retiene por el brazo y me entrega algo. Parece una pequeña caja.  Me hace prometer que no lo abriré hasta el día de mi cumpleaños. Me extraña,  ¿por qué me lo da ahora ?  No lo entiendo; mejor sería me lo entregara el mismo día.  Ana, es a veces un enigma.  No me gustan los cumpleaños, y no he recibido muchos regalos desde que soy adulto.  La verdad es que les pongo en un compromiso, porque me consta que se vuelven locos pensando en qué regalarme.  Le doy mi palabra de que no lo abriré y, como es de ella para mi, lo coloco en el bolsillo interior de la chaqueta, justo en el lado izquierdo.  Es algo de Ana y parece ser que es importante para ella, por tanto el lado de mi corazón es el adecuado para guardarlo.


Ella me mira dulcemente y me pide que me tranquilice. Que ya lo sabe todo de mi, y que no va a irse, puesto que de pensarlo, ya lo habría hecho. Agrega que sólo quiere llenar algunas dudas sobre ella, más que sobre mi. Me besa suavemente en los labios, y yo me relajo un poco.  Puedo con todos lo inconvenientes que la vida me planteé, lo único que es superior a mi, sería el abandono de ella. Lo viví una vez y no quiero volver a vivirlo.  Me bajo del coche, le abro la puerta, y tomo su mano, con más fuerza, si cabe, de lo acostumbrado, y juntos entramos en el portal y en el ascensor que nos llevará ante Flynn




El spiquiatra está sonriente y nos saluda afectuoso. Nos hemos hecho amigos.  Es el único que ha entendido mi problemática, y el único que ha sabido encauzarla, pero quién lo ha conseguido ha sido Ana.Cuando me propuso la última terapia, que consiste en averiguar dónde quiero  estar ,  llegar y ser., no le presté demasiada atención. Fueron  unos días antes de conocer a Ana, y hasta me causó risa lo que me propuso.  Yo tenía mi vida muy encauzada; era dueño de mis actos y tenía cuanto quería, pero al conocerla, me di cuenta de lo que me estaba proponiendo, y supe que lo que verdaderamente deseaba era a aquella chica tímida, desgarbada e inocente.  Era un reto para mí, porque hasta entonces no había sentido nada igual.  De repente nació  un sentimiento que sólo recuerdo haber experimentado de pequeño, respecto a mi madre biológica. ¿ La veía igual de frágil que a ella ?  No lo se, pero mi deseo de protegerla se abrió paso, poco a poco en mi cerebro y en mi vida.

Hemos charlado durante unos momentos, porque Ana está cohibida .  Flynn me hace salir de la habitación. Quieren hablar abiertamente, algo que no comprendo. Ana sabe todo, luego entonces ¿ qué la sigue inquietando ?.  Salgo a recepción y charlo durante unos momentos con la secretaria de Flynn. Es simpática y bonita, tiene una conversación amable, pero que yo no presto atención,porque estoy más pendiente de lo que ocurre detrás de la puerta.  Consulto el reloj, y compruebo que pasa más de la hora.  Ya es suficiente, no aguanto más.  Golpeo la puerta y al darme el paso, penetro y observo que ambos están relajados, que Anastasia me sonríe, y que a Flynn se le ve feliz ¿ Feliz ? ¿ Por qué ?  Tiempo después me confesó que se había sentido feliz, porque al fin mi caso había llegado a su final, al final feliz que tanto buscábamos.  Ojalá me lo hubiera dicho en aquel momento; me hubiera ahorrado una tarde de inseguridad tremenda.


Queda con Anastasia en que volverá otro día, pero ella sola. Parece ser que la consulta será con ella ¡ qué raro ! Ahora, cuando salgamos le peguntaré cómo ha ido todo.


Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet
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domingo, 26 de marzo de 2017

Todo Grey - Su oscuridad - Capítulo 21 - Jack Hyde

Hemos tenido un sueño tan profundo, que ni siquiera hemos escuchado el aviso  del despertador. Anastasia se rebulle a mi lado, y por fin abre los ojos. Mira el reloj, y de repente sale disparada como un cohete: nos hemos dormido. Llegará tarde.   Trato de convencerla de que no es necesario que trabaje; yo corro con sus gastos, pero ella ni siquiera admite mi réplica. Entra y sale del baño como una exhalación, mientras yo, sentado en la cama, la contemplo con satisfacción y me recreo en todos sus movimientos. Le extraña que me quede en casa, y es que he decidido tomarme el día libre. Vuelvo a intentar que ella también lo haga, y machaconamente me repite lo mismo: " No voy a consentir que pagues mis gastos  como si fuera tu p... Ahí se detiene; sabe que no me gusta que se califique de esa manera, porque no lo es ni mucho menos.  Por fin accedo a que acuda a la editorial, pero le aconsejo que sea Taylor quién la lleve para que llegue antes.



A media mañana, no puedo aguantar la inactividad; la echo de menos y al fin desisto y me dirijo a la oficina  para hacer algún trabajo que me haga más llevadera la espera hasta la tarde en que recoja a Anastasia  De vez en cuando me envía y la envío algún correo. Bromas e indirectas de lo ocurrido la noche anterior y el final tan espléndido con el que terminamos.  Le mando un correo y aguardo impaciente su respuesta, pero no llega. Aguardo unos momentos e insisto, y no obtengo respuesta.  La digo que me llame, que tengo algo pendiente y he de irme un momento.  Estoy preocupado ¿ le habrá pasado algo ? No presto atención a lo que me dicen mis colaboradores; tengo la cabeza ocupada por Ana. He dejado dicho a mi secretaria que espero la llamada de mi prometida, que me la pase enseguida.  Al pronunciar "prometida", Andrea, ha arqueado una ceja incrédula, pero una mirada mía ha cortado cualquier pensamiento que pudiera tener.  Por fin , me pasa la llamada.  Anastasia me dice que no ha tenido ni un momento de respiro y que su jefe está de muy mal humor y la tiene tomada con ella.  Me comenta el malestar que siente porque no cree que haya cometido ningún fallo.  Se perfectamente porqué ese canalla esta agresivo: le he truncado sus planes en Nueva York.  No le comento nada, no quiero intranquilizarla más.

Es la hora del almuerzo y dejo la oficina  para tomar algún bocado, y en ello estoy, cuando recibo un correo de Ana.  Me reprocha que no le haya dicho nada sobre mi cumpleaños, y que ha tenido que ser mi hermana quién se lo dijera. Está algo airada, pero no llega al enfado. Mi respuesta, y es la realidad,  es que no me gustan los cumpleaños.  Me recuerdan los tristes  de mi niñez, en que como algo extraordinario, y no siempre, mi madre me invitaba a una hamburguesa o cocinaba un bizcocho.  Ese olor a bollo horneado, aún me regala las papilas; puede que sea el único recuerdo agradable de aquella época.

De repente me dice tímidamente que tiene otra cosa más que decirme: Mia se ha ido a comer con Ethan. En realidad habían quedado en salir un día a comer, pero hoy el jefe está atravesado y no le da mas que unos minutos   para comer..  Mañana se va a Nueva Yok, y la está pidiendo trabajo extra.  Me siento protector con Mia, así que no me gusta mucho que haya salido con un desconocido, pero he de reconocer que ya no es una chiquilla y tontea, quizás demasiado, con los chicos.  Se sabe bonita y ella lo explota.  Puede que sean reminiscencias de mi adolescencia; puede que Ana tenga razón y no estuviera del todo bien lo que hicimos Elena y yo. ¿ Es por eso mi sobre protección con Mia ?

Ha llegado la hora de reunirme con Ana, La espero dentro del coche.  Taylor está sentado al volante. Miro el reloj insistentemente; me parece que está tardando, pero pienso en el trabajo extra que ese cretino le ha dado, y pienso que posiblemente esté terminando. No, ya es demasiado. Al final, voy a tener que despedir a ese majadero. Ya no me caía bien, pero creo que se está pasando de la raya y no voy a consentirlo.  Miro en dirección a la puerta de SIP, y lo que veo me deja horrorizado. Es Ana que se desploma en el suelo.


Salgo disparado del coche, y Taylor hace lo mismo.  Cuando estoy a su lado, compruebo que está pálida y temblorosa; tiene un ataque de ansiedad, de pánico o qué se yo. .

- ¿ Qué te ocurre Ana ? ¿ Qué te pasa ?

Y ella no responde, sólo me mira con los ojos muy abiertos, y de repente estalla en una risa catártica. La zarandeo para que reaccione y pueda explicarme lo que ha pasado ¿ Está enferma ?  Recorro sus brazos tratando de averiguar lo que sucede y de repente pienso que su jefe tiene algo que ver

- ¿ Te ha hecho daño ese sinvergüenza?

Y ella incrementa más la risa y me dice que ha sido ella la que se lo ha hecho a él.  Todo esto ocurre a velocidad de vértiigo. Me temo lo peor y hago una seña a Taylor y ambos nos disponemos a entrar en la editorial.  Las manos crispadas de Anastasia, me retienen, pero logro zafarme de ellas, llevándola hasta el coche, y ordenándola que no se mueva de allí.  De repente ella deja el forcejeo ante mi rostro crispado y la orden tajante que le he dado.

Entramos en las solitarias oficinas y buscamos el despacho de Hyde. Le encontramos retorcido y apoyado en su mesa con gesto de dolor, y Taylor entra de una zancada y le coge de la camisa zarandeándole.  Antes de que llegue a reaccionar por la sorpresa, un fuerte puñetazo va directo a su mandíbula.  Taylor me detiene cuando me abalanzo sobre él, que con mirada furiosa me clava los ojos como queriéndome taladrar .  Estoy sujeto por las manos fuertes de Taylor, pero yo hago esfuerzos para soltarme.  Es tanta la rabia que siento,  que al fin lo logro

- No se te ocurra volver a poner las manos encima de ninguna chica ¿ me oyes ?
- Ella sabe defenderse, no necesita tu ayuda. Ahora, estad  preparados porque le va a caer una que se va a acordar toda su vida. Me dió una patada en los testículos.  Mañana iré al médico  Como me haya producido una lesión, se las tendrá que ver en un juzgado
- ¿ Qué ? ¿ Cómo eres tan sinvergüenza  de amenazarnos  ¿ Qué le has hecho ? Sé más de lo que te imaginas de ti y serás tú quién tenga que responder ante la justicia. -  Me desplazo a un lado y conecto con Roach


- Le quiero fuera ahora mismo, a Hyde. No tienes que dar justificación alguna. Él sabe por que´. Ahora.   O,  de lo contrario hundiré la editorial  ¿me oyes ? No te hace falta saber los motivos, Le despides y punto. Ahora, ya. Que suba la seguridad y que recoja todo lo suyo. No le quiero ver más por aquí.

 Regreso a la oficina  y Taylor le tiene tapándole la salida para que no huya. Suena su teléfono y observo que se queda pálido y dirige una mirada hacia mi. Sé que ha sido Roach y el motivo por el que le despido. Cinco minutos después aparece el guardia de Seguridad, que observa cómo empaqueta sus pertenencias, pero que no se lleva nada que corresponde  a SIP.  El color de su cara es verde cetrino.  Sus manos tiemblan  no se si de vergüenza o de ira por no poder nada contra mi. Diez minutos más tarde sale por la puerta de la editorial para no volver nunca jamás.

Ana sigue sentada en el asiento delantero del copiloto.  Está encogida, asustada y no se atreve a mirarme. ¿ Me tiene miedo ? Creo que no es temor hacia mi, sino que aún está procesando en su cabeza lo ocurrido con el canalla. Yo tampoco hablo, siento ira, furia,impotencia,  todo junto. Si ese canalla le ha hecho daño... soy capaz de matarle.  Ella sabe lo que pienso y me pone una mano en la pierna como para calmarme. La miro y sonrie débilmente  como para decirme que está bien.

- Tenías razón con Hyde.  Lo siento ; debí haberte escuchado y estar más alerta.   No me ha hecho daño. Sólo me ha tocado el pecho... una vez. Yo no le he dado ocasión para ir más lejos. Tranquilízate.  Mi padre me enseño a defenderme; le solté una patada en sus partes, y le dejé doblado de dolor.

Ni Taylor ni yo, podemos aguantar la risa al recordar la expresión  con la que sujetaba,    salve sean las partes,  con sus manos.    Ella no entendía el porqué de nuestras risas, pero al fin ,  también rompió a reir, más tranquila al comprobar que no estaba enfadado con ella ¿ Cómo iba a enfadarme con ella si era la agredida ?  La miré brevemente y la sonreí e hice un guiño con los labios tirándola un beso..



Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
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viernes, 24 de marzo de 2017

Todo Grey - Su oscuridad - Capítulo 19 - Macarrones con queso

Ella rompe en una carcajada catártica y se tumba en el suelo, mientras aprieta con su mano el estómago, como si le doliera.  Yo aún de rodillas la miro sorprendido; no acierto a comprender por qué se rie.¿ Lo hace de mi ? ¿ Es un rechazo ?. Al final de su risa, termina llorando, pero eso la calma.  Me ha dolido mucho que respondiera de esa forma ¿ Por qué se ha reído, tan imposible es que desee casarme con ella ? ¿ Tan monstruoso soy que ni siquiera puedo aspirar a eso ?


Poco a poco la histeria se le va pasando y ambos nos miramos. Le hago ver que estoy perplejo ante su reacción, y ella me relata la cantidad de situaciones insólitas que ha vivido a lo largo del día.  Lo que menos esperaba era esa declaración tan imprevisible,  como yo mismo. Le seco las últimas lágrimas con un beso y la miro a los ojos, y ella me mantiene la mirada.  Al fin, aún titubeante, me pregunta el porqué de esa petición

- Mi vida ha sido controlada tras ser tortuosa. Cuando te conocí pensé que serías mi sumisa, pero poco a poco me fuiste cambiando y comprendí que esa vía que tu me mostrabas, era diferente a la que hasta ese momento había vivido, y supe que contigo todo sería distinto.  No quiero mi vida anterior, quiero esta vida juntos, porque por fin he encontrado a alguien con la que deseo vivir hasta el fin de mis días-.   Ella me mira mientras resbalan algunas lágrimas que yo enjugo con mis manos. Y sigo hablándola, porque ahora es ella la que necesita escucharme:

- Nunca creí que ésto pudiera ocurrirme; nunca lo pensé siquiera.  Nunca me sentí digno de ser amado, ni de que yo tuviera la capacidad de amar, pero llegaste a mi vida y desde ese preciso momento, todo cambió y mi mundo estaba patas arriba por ti, y lo que es más curioso, yo quería que lo estuviera, porque mi mundo ya no era aquel en el que había permanecido durante tanto tiempo.  Mi mundo ahora eras tu y así deseo seguir siempre.

- Pero..., pero...Eres muy inoportuno, Christian, tienes que reconocerlo.  Has ido a elegir un momento muy particular, y además no has sido nada romántico.  Necesito asimilar todo esto, pensar en ello.


Por un momento mi corazón se detiene : me está rechazando, suavemente, pero eso es lo que me está diciendo que no.  Ella intuye lo que estoy pensando, porque parpadea como queriéndome decir que sólo me está pidiendo tiempo para darme una respuesta definitiva, porque ha de pensar en mis revelaciones y en dar ese trascendental paso del matrimonio.  Es cierto que nos hemos conocido hace poco, y que aún hemos de conocernos más, pero quiero que lo hagamos juntos, que sea un camino a recorrer uno al lado del otro.  Ella me responde, sin siquiera haberle hecho la pegunta

- Sólo necesito tiempo, para pensar en todo esto, nada más
- ¿ Entonces es un si o un no ? - la digo con ansiedad
- No Christian, no es una respuesta . Dame tiempo, sólo eso
- Está bien. Esperaré

Me quedo pensativo en lo que ella me ha dicho hace unos instantes acerca del romanticismo. ¡ Claro ! ella es romántica y apasionada; esperaría otra cosa, otra situación muy alejada de la que hemos vivido. Flores, corazones...  Lo que ella sueña en sus románticos libros, y no se parece en nada  a lo que tenemos.  Seguimos aún de rodillas; ella no dice nada, y yo siento que hemos de terminar esta situación.  La ofrezco mi mano para que se levante del suelo; deben dolerle las rodillas, porque a mi me duelen.  Quizá sigo siendo inoportuno, pero sólo se me ocurre preguntarle si tiene hambre, y dar por zanjado este desagradable episodio de una vez por todas.  Ella me responde que está cansada y exhausta y que sólo desea acostarse. No me lo puedo creer ¡ no se marcha ! Decido rebuscar algo en el frigorífico y encuentro un Tuper con macarrones con queso que ha hecho la señora Jones. A mi me encantan, desde pequeño me han gustado, y a ella  también le gustan.


Animado los pongo en el microondas y hago que se siente a mi lado y podamos cenar tranquilos, después de una tarde tan azarosa.  De pronto descubro que tengo hambre, que tenemos hambre:  Ana come más deprisa de lo que acostumbra.  Decido averiguar dónde ha estado con Ethan. La estuvimos buscando por todos lados y no pudimos localizarla.  Se había dejado el bolso en el coche, y ni siquiera podíamos hacerlo con el móvil.  La digo que Taylor se volvió loco cuando no aparecía.   Le  insinúo si había bebido algo, y en esa pregunta ella cambia radicalmente de actitud, se yergue sobre la silla y me mira de una forma retadora. Todavía no alcanzo a comprender qué es lo que la hizo enfadar, pero sé que lo está. Y me confirmo cuando de una forma algo agresiva me pregunta lo que hice con Leila en su apartamento.  Nunca la he mentido, y esta vez tampoco lo haré, pero debía medir mis palabras:

 - La bañé.  Estaba sucia, olia mal, su pelo era opaco y grasiento.  Muy distinta a la chica que yo conocí.  Tuve lástima y remordimiento porque pudiera haber llegado a esa situación por mi.  La lavé el cabello, y la ofrecí tu ropa para que se pusiera algo decente y limpio.

Pero me sigue sorprendiendo, porque ella lo ha interpretado como que me sigue atrayendo sexualmente. Y de repente pienso que ha sido un fallo de mi parte; no debí detallarle que la había bañado. Pensaría en algo totalmente distinto a lo que sucedió en realidad.  No me mueve hacia ella más que el sentimiento de culpa porque quizá fuí yo quién la indujo a eso. Nunca le di amor, no como ella quería  y por eso me dejó y se fue. ¿ Cree acaso que sentí algo sexualmente al verla desnuda en el baño ? No Ana, es como si lo hiciera con un niño.  No tengas celos de ella ni de nadie porque has sido tu la que me has ganado dia a dia.  No había otra y no la habrá. No pienses en eso, Ana.

Y sin embargo se que es en eso en lo que piensa.  Que nuestra conexión de hace tiempo, aún permanece.  Y no es cierto. No he sentido nada hacia ella más que lástima.No, Ana, fue caridad lo que me hizo comportarme así. Ni lo pienses siquiera; tuve lástima de ella, al ver su vida truncada, nada más.  Suelta el tenedor en el plato, de repente, y lo aparta mientras se levanta de la silla. Me dice que se va a la cama, que su cuerpo es una bomba y que va a estallar de un momento a otro.  Trato de retenerla, pero ella se suelta de mi y se marcha al dormitorio.  Se que mientras se va, las lágrimas cubren sus ojos de nuevo.  Tardo un segundo en seguirla y cuando entro en la habitación, la veo que está acurrucada en el suelo, con la cabeza escondida en sus rodillas, llorando de nuevo . No puedo soportarlo. Otra vez llorando por mi.


 Corro a su lado y la abrazo, beso sus cabellos.  Trato de calmarla y ella se acurruca en mi pecho. Suspiro aliviado al comprender que no es rechazo, sino tristeza lo que siente. Quiero decirle miles de cosas; que Leila no representa nada para mi, que sólo es ella la que ocupa mi vida entera, pero las palabras no salen de mi garganta, y sólo una frase, corta, es lo que puedo decir, mientras entierro mi cara entre sus cabellos:

- Lo siento.
- Estoy cansada, Christian, anímica y físicamente cansada. Vamos por un camino que yo desconocía, y a velocidad de crucero, y no te alcanzo.  Siempre vas por delante de mi; siempre tienes algo que descubrir, y no bueno precisamente. Una vida normal a tu lado es poco menos que imposible. Se que todo ello se debe a tu vida anterior, pero me desborda, me abruma y me supera. Por eso te pido tiempo. Primero he de asimilar todo tu bagaje y analizarme yo misma si soy capaz de ir capeando este temporal que eres tú, Christian. Porque te quiero tanto que me es imposible convivir con tu vida anterior.  Porque en ella habian otras mujeres que quizá no hallas olvidado y que vuelvan de nuevo a tu memoria, . Y que quizá, mentalmente cuando hacemos el amor, compares tu otras veces y las que tenemos ahora.  Porque los celos y la incertidumbre me pueden.  Por todo eso te pido tiempo para,poco a poco, hacerme a la idea y comprobar que verdaderamente soy sólo yo, la que tienes presente en tu vida.
- Cielo por favor, cálmate. Te lo he repetido miles de veces: ellas no son nada, pero no puedo borrarlo, que no dudes haría si pudiera. Sólo te quiero a ti; tu eres el centro de mi universo,sólo tú.

La beso, la abrazo, y permanecemos así durante un buen rato.  Ella, poco a poco se va calmando, y de vez en cuando me aprieta más fuerte contra su cuerpo y yo la aprieto también, queriendo transmitirla todos mis pensamientos, y tranquilizarla. Y le repito la misma frase repetidas veces, hasta que su llanto cesa y nos levantamos del suelo. La conduzco hasta la cama y la ayudo. Ya en el lecho la miro fijamente a los ojos y la digo todo el amor que me inspira y el sentimiento por haber tenido que encontrarse de bruces con mi pasado, que vuelve una y otra vez.

-Lo siento, lo siento, lo siento...


Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
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jueves, 23 de marzo de 2017

Todo Grey - Su oscuridad - Capítulo 18 - Sumisión

Me siento aliviado al verla, pero a la vez muy enfadado. ¿ Por qué una vez más hace lo que le viene en gana? Además ha estado bebiendo, y la noto triste y deprimida.  Deseo preguntarle cómo se encuentra, pero creo que es mejor no decir nada.  Pienso que debo ser yo,  quién de alguna explicación, porque sé que eso es lo que le abruma. Deseo ir hacia ella, que permanece sentada, como indiferente, pero cuando hago el movimiento de acercamiento, ella retrocede.  Eso me desconcierta ¿ me tiene miedo ? No creo.  Sabe que soy incapaz de hacerle daño, entonces ¿ qué es ? ¡ No quiere que la toque ! Y eso me duele, porque tan solo deseo abrazarla para mitigar el espanto que he pasado esta tarde.  No quiero ni pensar si no llego a tiempo y la locura de Leila se hubiera descontrolado.  Borro inmediatamente, ese pensamiento de mi cabeza, pero he de saber qué es lo que está pensando que la aleja de mi



- ¿ Qué te ocurre Ana ? - Ella me responde con otra pregunta. Quiere saber dónde está Leila
- ¿ Dónde está ? ¿ Has avisado a la policia? ¿ Qué has hecho con ella ?
- Te dije que necesitaba ayuda y eso es lo que he hecho.  Flynn se ha hecho cargo de ella y está en una residencia donde se recuperará. No, la policia no ha intervenido.  No es una delincuente y no es su intervención lo que ella necesita.
- Pero... se agredió así misma y me apuntó con un arma. Eso sin contar con la agresión a mi coche.  Creo que si es algo delincuente
- No, no lo es. Está enferma, sólo eso -  La respondo algo airado y ella baja la vista y hace un gesto extraño. Quizá piensa que estoy interesado en ella sexualmente, y eso no tiene nada que ver.  Me siento obligado a ayudarla, porque ella y otras chicas fueron mis juguetes sexuales durante un tiempo.  A todas las que quisieron irse, se fueron y las compensé, a todas, incluida  Leila.  Pero de ninguna de ellas he sabido nunca nada, sólo ella y no sé porqué.  Es posible que desee recuperarme, algo ya imposible, porque nunca pensé en ella en el mismo sentido que Leila, ahí mi responsabilidad. ¿ Hice o dije algo que la hizo concebir algún remoto pensamiento de mi acercamiento a ella?  Al verme con Ana, quizá fuera el detonante.  No lo sé, pero no deseo seguir pensando en ese tema. Le daré mi ayuda y punto final. De repente Ana levanta su cabeza y, retorciéndose los dedos me dice algo que me deja petrificado.

- Os he visto, Christian, y en ese momento he tenido la certeza que yo no soy suficiente para tí.  Te he visto como acariciabas su cabeza, cómo la mirabas, cómo la ordenabas, y ella, se transformó en ese momento.  Era como si se hubiera transfigurado y toda su neura se hubiera borrado de una vez.



No Ana, no vayas por ese camino.  No lo repitas de nuevo, no vayas a dejarme otra vez, porque no creo que pudiera resistirlo. ¿ Cómo decirte que eres todo y más cuanto yo deseo? No necesito otra cosa más que tu presencia, que estés siempre a mi lado, que Leila, Elena  y todas son el pasado, y que no quiero volver a él. Quiero mi presente contigo. Deseo nuestras discusiones, nuestras reconciliaciones, nuestras charlas, nuestra intimidad, nuestra sensualidad increíble nunca antes vivida con nadie. Métete eso en la cabeza con NADIE antes que tú. ¿ Cómo decírselo y convencerla de una vez por todas '  Que lo que necesito es a ella, su voz, su presencia, sus caricias y sus miradas.  A toda ella.

¿ Está decidida a marcharse otra vez ? Eso volvería a destrozarnos.  Ella está llorando quedamente, sin aspavientos pero con dolor. ¿ Por qué quieres irte, cómo he de decírtelo   No son suficientes mis palabras y la angustia que debe reflejar mi rostro.  Ella ni me mira, no quiere mirarme.  Nervioso comienzo a pasear por el apartamento buscando algo a lo que aferrarme. No, puede ser, no puede ser.  Meso mis cabellos como si en ellos pudiera encontrar las palabras que mi boca no sabe pronunciar para disuadirla.  Mi angustia crece por momentos, y entonces se me ocurre algo que es como una plegaria: la imploro ... me someto a ella... a su voluntad.  Y me pongo de rodillas agachando la cabeza. Si.  De repente he vuelto a ser un sumiso, pero no como en tiempos de Elena.  No.  Es que no se me ocurre nada para demostrarle que ella es el eje de mi vida y si la pierdo, perderé el rumbo.

Presiento que tiene los ojos muy abiertos ante mi de rodillas. Insiste, insiste en que me levante, pero no puedo hacerlo, no hasta que ella se de cuenta de lo que verdaderamente siento .  Sin mirarla, sé que está llorando; me ordena que me levante y yo, levanto la cabeza y la miro.  Tiene la cara lívida y actúa nerviosa, juntando sus manos como si rezara.  Se muestra insegura ante mi no sabe qué hacer ni que decir. Me pide perdón por haberme hecho ésto ¿ Esto, a qué se refiere?  ¿ Piensa que me ha sometido ?.  No pequeña no me has destrozado, al contrario me has enseñado el camino que he de seguir y lo quiero recorrer contigo.


 Cálmate, no me has hecho daño.  Con sus manos levanta las mias y las aprisiona entre ellas y me suplica de rodillas también, que nos levantemos del suelo.  No desea verme así, no conoce a este Christian, y sin embargo ha existido y aún existe por ella, pero no por su causa, porque sería capaz de hacer cualquier cosa con tal de no volverla a perder.  Me repite una y otra vez que me quiere y que si la abandonase se quedaría a oscuras, sin luz en la vida.  Eso lo conozco perfectamente, porque es así como me sentí cuando se marchó " No voy a dejarte, no voy a dejarte ", me repite insistentemente y esas palabras me hacen entornar los ojos y son un bálsamo para mi alma atormentada. Tenía tanto miedo de que me dejaras.

Comienzo a explicarla lo que sentí cuando vi a Ethan y comprendí inmediatamente que algo estaba ocurriendo y subí rápidamente .  Cuando vi que te amenazaba, al instante supe lo que hacer para recuperar ese arma con el que te apuntaba . Estabas en peligro y yo podría ser el causante, de ello el desencadenante de ello.   Y tu no te movías no querías irte, tozuda como siempre.

Toda la angustia vivida hace que de una vez por todas termine con una barrera, con una de mis sombras, por mucho que me cueste.  Lo resistiré por ella .  Tomo su mano, y la deposito sobre mi corazón.  Mi respiración se acelera desbocada. Me falta el aire; respiro rápido,  pero resisto.  Ella retira su mano y me dice que no es necesario.  Pero yo si lo necesito; deseo su contacto en mi pecho.  Y lo vuelvo a intentar y esta vez aprieto su mano contra mi y reprimo unas lágrimas que suben hasta mis ojos, y ella se da cuenta y su llanto se hace más profundo. Se queja, se lamenta y no comprende quién me ha hecho eso que me traumatiza hasta el punto de no poderme tocar..  Ella se inclina y se que desea besarme, y yo respiro profundo y acepto sin palabras y ella deposita un suave beso sobre cada una de mis cicatrices, y esos dulces besos, son como agua de lluvia en terreno desierto y seco. Sus lágrimas mojan mi pecho, y entreabro los labios para respirar mejor, pero deseo que continúe, y la propia emoción del momento hace que mis lágrimas se intensifiquen.



Me voy relajando mientras ella sigue besando mis cicatrices y yo las recibo como el maná. Me hace una pregunta, que es clave y otra alta barrera a derribar.  pero tengo miedo de nuevo, mucho miedo, porque en esa pregunta está la clave de toda mi existencia

- ¿ Por qué tienes miedo de que te deje ?  Te lo he repetido mil veces. Nunca voy a dejarte

Inspiro para llenar de aire mis pulmones. No hay escapatoria,. Ha llegado el momento y de él depende mi vida.  Pero estoy decidido a que esta noche terminen mis pesadillas, mis miedos y mis sombras.  Mi oscuridad más grande. Mi confesión sé que no la espera, y sin rodeos la digo.-

- Ana ... soy un sádico

Ella protesta y me dice que la mentí cuando ella me lo preguntó y he de convencerla de que no lo hice a propósito y que ni yo mismo sabía que lo era.  Pero ya he empezado y he de seguir, de concluir de una vez con lo que me atormenta.  Siempre he sido sincero con ella, y en este momento clave de mi vida, he de serlo aún más.

- Me gustáis morenas y menudas, porque os parecéis a mi madre.  Todas vosotras.  Os elijo así por ese motivo.

Anastasia, no dice nada; se ha quedado muda .  No sé lo que está pensando, pero se que algo es y tengo miedo de que lo exprese en voz alta. Y nuevamente sus palabras resuenan como un latigazo sobre mi

- Entonces, si que lo necesitas.  Somos incompatibles porque yo no puedo darte lo que precisas


Y el horror vuelve a instalarse en mi . Y no puedo más que repetirla una y otra vez que no, que lo supe cuando me dejo.  Que me hizo ver la vida desde otra perspectiva. v que Flynn me lo había dicho muchas veces y nunca quise hacerle caso, pero que esta vez es distinto. Nunca podría hacerla daño; no necesito ni látigos, ni varas, ni cinturones, nada de eso. Estoy en vías de rehabilitación y Flynn me ayudará a conseguirlo. La pregunto, la insisto una vez más que si se marcha, y ella me repite hasta la saciedad que no se irá, y hasta creo que la enoja que se lo pida tantas veces.  Entonces furiosa me hace una pregunta

- ¿ Cómo demonios quieres que te diga que no voy a irme a ningún lado ?

Y entonces de mi boca sale una frase llena de esperanza en la que deposito todo mi corazón, y aguardo su respuesta con el alma en un hilo, porque de su respuesta depende mi vida y mi felicidad

- Sólo de una smanera.  Cásate conmigo



Autoría:   Versión libre de 1996rosafermu( Basada en la novela de E.L.James  Cincuenta sombras de Grey)
Fotografías: Internet
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